
La ropa deportiva está diseñada para acompañarte en tus rutinas, pero también es una de las que más desgaste sufre. Sudor, bacterias y malos olores pueden acumularse fácilmente si no se lava de forma adecuada.
Cuidarla correctamente no solo mejora su apariencia, también prolonga su vida útil y mantiene su rendimiento.

Uno de los errores más comunes es dejar la ropa deportiva dentro de la mochila o el cesto de ropa sucia. Esto provoca: Malos olores , proliferación de bacterias y manchas difíciles

El exceso de detergente se queda atrapado en las fibras, lo que provoca: Mal olor, rigidez y menor transpirabilidad.
Usa solo la cantidad necesaria y, si es posible, detergentes especiales.

La secadora puede:
Lo ideal es secar al aire en un espacio ventilado.

Las telas deportivas suelen ser sintéticas y sensibles al calor ocasionando daños a tus prendas como: El agua caliente puede dañar las fibras, puede fijar olores en la tela y reduce la elasticidad.

Aunque parece una buena idea, el suavizante: Reduce la capacidad de absorción, afecta la ventilación de la tela y deja residuos
Es mejor evitarlo en ropa deportiva.