
Un buen abrigo de piel es una inversión que, bien cuidada, dura generaciones. Mal guardada, en cambio, se reseca, se opaca y pierde su forma. La diferencia está en unos cuantos hábitos y en el mantenimiento profesional.


Si tu abrigo o accesorio de piel tiene una costura abierta, un forro dañado o desgaste, en peletería podemos repararlo y devolverle su mejor aspecto.

Al menos una vez por temporada, y siempre antes de guardarla por varios meses. El tratamiento profesional no solo limpia: nutre y renueva la piel con productos especializados que mantienen su flexibilidad y brillo. Intentar limpiarla en casa suele resecarla o mancharla.